En el siglo XX ocurrió un momento crítico de tensión entre el referente teórico del concepto de Modernidad, y el referente práctico. Esta se basa ideológicamente en la idea del progreso, implicando cambio, renovación y ruptura, como parte de esta dinámica. Sin embargo, ya en los 50, se dio la “tragedia de la cultura”, una crisis en las que se identificaba ideas del sujeto personal, religiosas, históricas, morales, éticas, conflictos urbanos, económicos y políticos, entre muchos otros. Mientras tanto, la cultura oficial seguía difundiendo el concepto de modernidad, que contrastaba violentamente con la realidad. Ante este fenómeno, los primeros en reaccionar fueron los grupos de contracultura, y es en este ambiente y contexto en el que surge la cultura beat.
El estado beat se origina como una reacción a circunstancias negativas. Es un estado en el que intervienen la introspección y la expresión auténtica y sincera, de forma inmediata, en el que se trata de ser uno mismo en cualquier condición. Esto se manifiesta en las obras creadas que, ya se trate de poemas, libros, videos o artes plásticas, tienen una fuerte carga emocional, mostrando un alto grado de introspección y poniendo en evidencia la agresión del mundo y el pesado yugo que pone sobre los individuos.
La sustancia del beat está en el insight. Ésta es la percepción y entendimiento con la que el sujeto capta e internaliza el mundo, y es la base de su conducta, la conciencia de sí mismo y su relación con los demás. En el caso de los beat, más que un manifiesto racional, el insight está captado por la música y los poemas que logran capturar las emociones que llenan y afligen, así como las actitudes ante ellas. Se puede conocer mejor el sentir y pensar beat al leer poemas, ver videos y obras visuales, que leyendo un documento, pues su esencia está en el plano emocional e impalpable.
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